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Tres naves marcianas están ajustando sus órbitas para estar en el lugar exacto en el momento justo para escuchar al aterrizador marciano de la NASA Phoenix cuando entre en la atmósfera marciana el 25 de mayo. Cada aterrizaje en Marte es difícil. Tener tres orbitadores siguiendo a Phoenix mientras surca la atmósfera marciana creará un nuevo estándar de cobertura para los eventos críticos durante un aterrizaje robótico.

El chorro de datos desde Phoenix será retransmitido a la Tierra mientras la nave entra, desciende y aterriza en Marte. Si todo va bien, el flujo de información continuará durante un minuto tras el aterrizaje.

“Tendremos información diagnóstica desde la parte superior de la atmósfera hasta el suelo, que nos dará pistas sobre la secuencia de aterrizaje”, dice David Spencer del JPL de la NASA, subdirector del proyecto Phoenix. Esta información será valiosa en el caso de un problema con el aterrizaje y beneficiará el diseño de futuros aterrizadores.

Bob Mase, director de la misión Mars Odyssey del JPL dice “Hemos estado modificando con precisión la trayectoria para colocar a Odyssey sobre Phoenix cuando esta llegue, para asegurarnos de que estamos listos para las comunicaciones. Sin estos ajustes, podríamos estar en el lado opuesto del planeta cuando llegara”.

La sonda Mars Reconnaissance Orbiter está haciendo sus ajustes a mayor escala, con un encendido de las toberas el 6 de febrero y al menos uno más planeado para abril. La sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea también ha maniobrado para estar en posición para grabar las transmisiones de Phoenix durante el aterrizaje. Incluso los rovers Spirit y Opportunity han realizado preparativos, simulando transmisiones de Phoenix como prueba para los orbitadores.

Lanzada el 4 de agosto, Phoenix aterrizará mucho más al norte que cualquier misión previa a Marte, en un lugar del que se espera que tendra agua helada mezclada con el suelo justo debajo de la superficie. El aterrizador utilizará un brazo robótico para coger muestras de suelo y del hielo y colocarlas en su laboratorio. Un objetivo será estudiar si el lugar ha tenido alguna vez las condiciones favorables para la vida microbiana.

Phoenix golpeará la parte superior de la atmósfera marciana a 5,7 kilómetros por segundo. En los siguientes 7 minutos usará el escudo térmico, un paracaídas y los cohetes de descenso para bajar a 2,4 metros por segundo antes de aterrizar en sus tres patas.

Odyssey se inclinará desde su orientación normal mirando hacia abajo, para girar su antena UHF hacia la sonda Phoenix. Mientras Odyssey recibe un chorro de información desde Phoenix, retransmitirá instantáneamente los datos a la Tierra con su más potente antena de alta ganancia. Los otros dos orbitadores, MRO y Mars Express, grabarán las transmisiones de Phoenix durante el descenso como reserva, para asegurar que todos los datos son capturados y luego transmitirán los archivos a la Tierra tras el aterrizaje. “Comenzaremos a grabar unos 10 minutos antes del aterrizaje, dice Ben Jai, director de la misión MRO.


Momento del aterrizaje de Phoenix. Imagen: NASA
El apoyo de los orbitadores a la misión Phoenix además incluye el examen de los potenciales lugares de aterrizaje, el cual continúa. Tras el aterrizaje, el apoyo incluirá la retransmisión de las comunicaciones entre Phoenix y la Tierra durante los tres meses que Phoenix tiene previsto operar en la superficie. Adicionalmente, las estaciones terrestres de la NASA y la ESA están realizando mediciones para determinar la trayectoria de Phoenix con alta precisión.

Con unos 160 millones de kilómetros aun por recorrer en estos momentos, Phoenix continua desarrollando las pruebas y otros preparativos de sus instrumentos. Los sensores de presión y temperatura de la estación meteorológica proporcionada por la Agencia Espacial Canadiense fueron calibrados el 27 de febrero por última vez hasta el aterrizaje. “La nave se ha estado comportando tan bien que el equipo se ha podido centrar más en las preparaciones para el aterrizaje y las operaciones en superficie”, dice Spencer.
· Noticia original NASA

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