VISITANTE. Venir a Panamá era algo que siempre quiso hacer: El explorador espacial Scott Parazynski relata vivencias
Miércoles, Octubre 15, 2008 por Jorge

“Hay mucha emoción, se bota mucha adrenalina. Se ven millones de estrellas… tú lo amarías”. Así lo describió.
Les contó algunas de sus experiencias y sensaciones a niños de colegios de San Felipe, reunidos en el Museo del Canal Interoceánico de Panamá, para este diálogo con un astronauta de carne y hueso.
También cedió a Panamá América tiempo de su apretada agenda durante su visita de cuatro días a nuestro país, donde uno de sus ancestros vivió y trabajó en la construcción del Canal.
Cuando Scott visualiza el planeta Tierra, desde la negrura del espacio, desde esa perspectiva única, se percata de que somos una infinitesimal partícula del universo y cuán vulnerables somos… un error podría dejarlo para siempre allá.
Pero, no tiene tiempo para tener miedo, sí para asombrarse con el maravilloso espectáculo que es una puesta de Sol vista desde la estación espacial.
“Me siento muy, pero muy chiquito. Pero muy afortunado”.
Cada viaje es una aventura, un reto. Lleva cinco: 1994, 1997, 1998, 2001, 2007.
Aunque el Tercer planeta del Sistema Solar es único, Scott no cree que sea el único donde haya vida.
Tiene que haberla en uno, más… sólo Dios sabe en cuántos, opina. Y lo dice con la convicción que le da su escudo espiritual y su filosofía de la vida.
¿Qué se siente estar en el espacio? “Cuando miras a la negrura del espacio y ves las estrellas, cuando tus ojos recorren el planeta te dices a ti mismo, la vida es un regalo. Somos afortunados de vivir en esta Tierra, cuya fuerza, cuya riqueza radica en la unidad de sus pobladores”.
Otras reflexiones que pasan por su mente y que comparte con los lectores es que “no hay fronteras desde el espacio. Que la Tierra es un planeta ultrajado”, pero que la esperanza sigue viva, porque mientras haya empatía y la capacidad de solidarizarse y trabajar en equipo, jamás podrán estar contados los días de la Tierra.
¿Hay vida fuera de ella? ¿agua? ¿carbón?
“Probablemente sí”, reitera.
¿Hace frío en el espacio? le preguntó un niño.
“Sí y también es muy caliente. Cuando es tamos cerca de la luz solar, 360 grados. Pero, circulamos la Tierra cada 90 minutos. A mediados de la orbitación, en la parte de abajo de la Tierra, están a 200 grados bajo cero”.
¿ Y la gravedad?
En el espacio seguimos teniendo masa. Eso sí, en el espacio, debido a que no hay fuerza de gravedad es más fácil moverte y te cansas menos.
Es importante controlar la inercia. Tus ojos están desubicados. Tu oído tampoco está al máximo.
El cuerpo, los músculos, las piernas y la espalda se atrofian. No tienen que trabajar tanto. Tampoco el corazón.
A algunas personas les afecta menos y a otros más. Por eso, cuando vuelves a Tierra, tardas más o menos en recuperarse. Puede ser que les dé dolor de cabeza, mucosidad, náuseas…
También se pierde el balance. Él no pudo encestar una pelota en varios intentos al poco tiempo de volver de un vuelo espacial. Y eso que mide 1.89.
¿Cómo, cuánto y dónde duermen?
Pueden hacerlo colgados del techo en una bolsa como las que se usa para acampar. Otra opción es la pared o el piso. Él prefiere lugares y posiciones no convencionales.
Como se cansan menos, con 5 1/2 horas de sueño les basta para recuperar las energías.
La comida y …
A los astronautas sí les da hambre en el espacio. Comen tres comidas al día y entre ellas meriendas. Pero, están cada día tan ocupados trabajando. Tratan de alargar el tiempo, de aprovechar cada segundo. Hay mucho trabajo físico fuera de la nave y como los uniformes son muy pesados y no pueden cargar consigo tantas cosas, entonces toman mucha agua. Cuando regresan al módulo hay mucha hambre. Comen tres comidas al día y meriendas, comida de campamento, de militares, alimentos deshidratados. Hacen emparedados con tortillas, porque el pan se deshace muy fácilmente. También cocteles de camarones con salsa del hot dog. Deben dejarla que se asiente por 10 minutos.
Pese al duro trabajo físico, como no hay gravedad, se cansan menos.
A la hora de ir al baño, hay que cumplir con el organismo. Para ello disponen de un excusado al que se amarran. Un sistema aspirador que se encarga del resto.
Además, tienen un champú especial que se ponen en el cabello y lo secan con una toalla. “Te bañas como los gatitos, con una esponja humedecida con agua y jabón”.