Publicado 21.07.2012 | 00:06
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Astrofaro
Édgar Castro Bathen
castrobathen@yahoo.com
Rompiendo paradigmas
La nueva generación de observadores del cielo en Centroamérica viene dispuesta a romper los paradigmas. Son observadores nuevos, que no se conforman con lo que leen o con lo que les cuentan. Si fueran jugadores de futbol irían a buscar la pelota, no esperarían a que les cayera en los pies. Eso de que ningún centroamericano ha descubierto un cometa, un asteroide, o una supernova está por caer muy pronto. Ese paradigma se está rompiendo.
Hace poco los estudiantes destacados de secundaria de la Escuela Universal Pierre y Marie Curie de Managua descubrieron un asteroide que nadie había visto cuando hacían un estudio de fotografías del espacio patrocinado por la NASA. Se convirtieron así en los primeros nicaragüenses en descubrir un asteroide del cinturón principal, que la Unión Astronómica Internacional nombró como 2012FE52.
En Panamá, el observador del cielo Joaquín Fábrega se inició en la exploración del firmamento en 2001, luego de una observación de estrellas en la playa. Desde esa vez le fue imposible separarse de las estrellas. A Joaquín le gusta observar el Sol, Júpiter y la nebulosa de Orión. Ahora está empezando a fotografiar galaxias. Su entusiasmo por el cielo le ha llevado a visitar observatorios como el de la ESO en Paranal, el Observatorio Franco-Canadiense de Mauna Kea y el conjunto de observatorios amateur que hay en el Spaceobs, San Pedro de Atacama. Allí se encuentra ahora el Observatorio Panameño de San Pedro de Atacama (remoto). Es piloto aviador y se divierte mucho pues de noche observa estrellas y de día vuela.
¿A qué viene esta introducción? Pues a que hemos tenido la gran noticia de que a Joaquín le acaban de hacer el honor de nombrar ¡un asteroide con su apellido! El asteroide 1998 FU10 fue renombrado asteroide Fábrega en su honor, gracias al astrónomo Alain Maury, quien ha colaborado en varios proyectos de observación en Panamá y en particular con el entusiasta Joaquín. De manera que hoy uno de los asteroides que circulan en el espacio lleva el apellido de un astrónomo aficionado centroamericano, lo cual es motivo de orgullo y estímulo para todos aquellos miembros de la comunidad de observadores de esta región centroamericana y por qué no decirlo de toda Latinoamérica.
Al hablar con él por skype (en videoconferencia) noté en su cara una sonrisa de felicidad y me mostró orgulloso el certificado aprobado por el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional que acredita que el nombre de dicho asteroide es en su honor.
Joaquín confiesa que no es religioso, pero que cuando observa el cielo se da cuenta de que hay un Dios creador. Cree que existe la posibilidad matemática de vida en otros mundos y al final de la noche más que preguntas o respuestas lo que ha logrado es contemplar la maravilla que es el universo. Cree que los astrónomos de CA deberían de trabajar en forma conjunta para desarrollar programas de observación y compartir recursos, aprovechando la posición privilegiada que tenemos en el mundo. –“Lo que se necesita es que nos reunamos en un punto y empezar”, dice.