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Deslizamientos de tierra gigantes, flujos de lava y fuerzas tectónicas están detrás de esta escena dinámica captada recientemente por la sonda espacial Mars Express de la ESA, donde puede apreciarse una región marcada por el volcán más grande del Sistema Solar, el Monte Olimpo. La imagen fue tomada el 23 de enero por la cámara estéreo de alta resolución de la sonda espacial, y se centra en una región conocida como Sulci Gordii, que se encuentra a unos 200 Km. al este del Monte Olimpo.

Sulci Gordii es un depósito “aureola” – de la palabra en latín para “círculo de luz” – y es uno de muchos que forman un anillo roto alrededor del volcán gigante. Las aureolas cuentan la historia del colapso catastrófico de los flancos más bajos del Monte Olimpo en su pasado lejano. Hoy en día, se alza con acantilados de bordes escarpados que se elevan 2 Km. por encima de las llanuras de los alrededores.

El colapso se produjo por un debilitamiento del edificio volcánico, quizás influenciado por agua subterránea. Durante el colapso, escombros rocosos se deslizaron hacia abajo y hacia afuera a lo largo de cientos de kilómetros por las llanuras volcánicas colindantes, creando la aureola de textura rugosa que vemos hoy en día. Avalanchas similares de escombros también se observan en algunos volcanes en la Tierra, incluyendo Mauna Loa en Hawai.

Las suaves llanuras que rodean Sulci Gordii sugieren que el corrimiento de tierras fue posteriormente parcialmente enterrado por los flujos de lava. En efecto, los contornos borrosos de antiguos flujos de lava pueden ser vistos por el zoom en la parte superior central izquierda de la imagen en alta resolución.

Image Credit: ESA

Foto: Deslizamientos de Tierra y Flujos de Lava en el Monte Olimpo en Marte  </p>
<p>Deslizamientos de tierra gigantes, flujos de lava y fuerzas tectónicas están detrás de esta escena dinámica captada recientemente por la sonda espacial Mars Express de la ESA, donde puede apreciarse una región marcada por el volcán más grande del Sistema Solar, el Monte Olimpo. La imagen fue tomada el 23 de enero por la cámara estéreo de alta resolución de la sonda espacial, y se centra en una región conocida como Sulci Gordii, que se encuentra a unos 200 Km. al este del Monte Olimpo.</p>
<p>Sulci Gordii es un depósito "aureola" - de la palabra en latín para "círculo de luz" - y es uno de muchos que forman un anillo roto alrededor del volcán gigante. Las aureolas cuentan la historia del colapso catastrófico de los flancos más bajos del Monte Olimpo en su pasado lejano. Hoy en día, se alza con acantilados de bordes escarpados que se elevan 2 Km. por encima de las llanuras de los alrededores.</p>
<p>El colapso se produjo por un debilitamiento del edificio volcánico, quizás influenciado por agua subterránea. Durante el colapso, escombros rocosos se deslizaron hacia abajo y hacia afuera a lo largo de cientos de kilómetros por las llanuras volcánicas colindantes, creando la aureola de textura rugosa que vemos hoy en día. Avalanchas similares de escombros también se observan en algunos volcanes en la Tierra, incluyendo Mauna Loa en Hawai.</p>
<p>Las suaves llanuras que rodean Sulci Gordii sugieren que el corrimiento de tierras fue posteriormente parcialmente enterrado por los flujos de lava. En efecto, los contornos borrosos de antiguos flujos de lava pueden ser vistos por el zoom en la parte superior central izquierda de la imagen en alta resolución.</p>
<p>Image Credit: ESA

www.lanasa.net

 

Los investigadores que trabajan con datos de la sonda espacial Cassini de la NASA han descubierto que la magnetosfera de Saturno, que tiene forma de burbuja y está compuesta de partículas cargadas alrededor del planeta anillado cambia con las estaciones. El hallazgo proporciona una pista importante para resolver un enigma acerca de la señal de radio del planeta. Los resultados también podrían ayudar a los científicos a comprender mejor las variaciones en los cinturones de radiación de Van Allen y la magnetosfera de la Tierra, que afectan a una gran variedad de actividades en la Tierra, desde la seguridad de los vuelos espaciales a comunicaciones telefónicas por satélite.

El artículo, que acaba de publicarse en el Journal of Geophysical Research, está liderado por Tim Kennelly, un estudiante de física y astronomía de la University of Iowa, Iowa City, que está trabajando en el equipo de radio y plasma de la sonda Cassini.

En los datos recogidos por la Cassini entre julio de 2004 y diciembre de 2011 Kennelly y sus colegas examinaron los llamados tubos de flujo, estructuras compuestas por gas caliente, eléctricamente cargado llamado plasma, que canalizan las partículas cargadas que caen sobre Saturno. Centrándose en cuando estos tubos se formaron inicialmente y antes de que tuvieran la oportunidad de disiparse bajo la influencia de la magnetosfera, los científicos encontraron que la presencia estos objetos está relacionado con patrones de ondas de radio en los hemisferios norte y sur, dependiendo de la estación. Este efecto estacional es más o menos similar a la forma en que las auroras boreales de la Tierra aparecen con mayor frecuencia en los meses de primavera y otoño.

Las emisiones de radio se han utilizado para medir el período de rotación de Júpiter de modo fiable, y los científicos creen que también ayudará a determinar el período de rotación de Saturno. Pero a su pesar, sin embargo, el patrón ha variado a lo largo de las visitas de diferentes sondas espaciales e incluso se ha visto en emisiones de radio procedentes de los hemisferios norte y sur. Los nuevos resultados podrían ser de ayuda a los científicos a entender porqué estas señales varían en la forma en que lo hacen.

Image Credit: NASA/JPL

Foto: Cambios en la Magnetosfera de Saturno Según las Estaciones</p>
<p>Los investigadores que trabajan con datos de la sonda espacial Cassini de la NASA han descubierto que la magnetosfera de Saturno, que tiene forma de burbuja y está compuesta de partículas cargadas alrededor del planeta anillado cambia con las estaciones. El hallazgo proporciona una pista importante para resolver un enigma acerca de la señal de radio del planeta. Los resultados también podrían ayudar a los científicos a comprender mejor las variaciones en los cinturones de radiación de Van Allen y la magnetosfera de la Tierra, que afectan a una gran variedad de actividades en la Tierra, desde la seguridad de los vuelos espaciales a comunicaciones telefónicas por satélite.</p>
<p>El artículo, que acaba de publicarse en el Journal of Geophysical Research, está liderado por Tim Kennelly, un estudiante de física y astronomía de la University of Iowa, Iowa City, que está trabajando en el equipo de radio y plasma de la sonda Cassini.</p>
<p>En los datos recogidos por la Cassini entre julio de 2004 y diciembre de 2011 Kennelly y sus colegas examinaron los llamados tubos de flujo, estructuras compuestas por gas caliente, eléctricamente cargado llamado plasma, que canalizan las partículas cargadas que caen sobre Saturno. Centrándose en cuando estos tubos se formaron inicialmente y antes de que tuvieran la oportunidad de disiparse bajo la influencia de la magnetosfera, los científicos encontraron que la presencia estos objetos está relacionado con patrones de ondas de radio en los hemisferios norte y sur, dependiendo de la estación. Este efecto estacional es más o menos similar a la forma en que las auroras boreales de la Tierra aparecen con mayor frecuencia en los meses de primavera y otoño.</p>
<p>Las emisiones de radio se han utilizado para medir el período de rotación de Júpiter de modo fiable, y los científicos creen que también ayudará a determinar el período de rotación de Saturno. Pero a su pesar, sin embargo, el patrón ha variado a lo largo de las visitas de diferentes sondas espaciales e incluso se ha visto en emisiones de radio procedentes de los hemisferios norte y sur. Los nuevos resultados podrían ser de ayuda a los científicos a entender porqué estas señales varían en la forma en que lo hacen.</p>
<p>Image Credit: NASA/JPL

 

http://www.abc.es/ciencia/20130503/abci-cometa-ison-nuevo-bulo-201305031010.html

 

MIGUEL GILARTE FERNÁNDEZ
Día 03/05/2013 - 11.08h

La llegada a finales de año de una gigantesca roca espacial que podrá brillar más que la Luna ha desatado todo tipo de teorías apocalípticas

No hay año que no pase en el que nos quieran hacer ver que el fin del mundo está llegando. En 2012, nos vendieron que los mayas habían pronosticado el fin de la Tierra, cuando en realidad se referían al fin de un ciclo del calendario más extenso que tenían, para comenzar otro calendario de igual plazo. Ocurre lo mismo con el nuestro: cuando finaliza un año el 31 de diciembre, comienza otro el 1 de enero. Era así de fácil de entender, pero los catastrofistas concibieron un nuevo fin del mundo. ¿Cuántos llevamos ya?

Aún no hemos descansado con el fin del mundo de los mayas, cuando aparece otra teoría conspirativa: el cometa C/2012 S1 ISON. Ya se habla mucho de los daños que este gran cometa producirá a la Tierra en diciembre de este año. La cosa nada más ha hecho empezar para los catastrofistas.

Recordemos que un cometa es una roca rodeada de hielo, de varios metros o km de diámetro, que cuando llega a la órbita de Júpiter o Marte, deja tras de sí colas de gas y polvo que en ocasiones llega a medir millones de km. Esto se produce porque el calor del Sol a esa distancia hace que el hielo de la superficie del cometa se sublime, es decir, pase del estado sólido al gaseoso directamente y ello produce reacciones en el cometa, de modo que el cometa emite toneladas de gases por segundo que parten de la superficie, llevándose consigo pequeños trozos de roca, hielo y el propio gas que escapa al espacio. Las partículas que salen del Sol (viento solar) hacen que la cola vaya en dirección opuesta al Sol, es como si nuestra estrella soplara a los gases que parten del cometa.

Consecuencias de un impacto

El cometa C/2012 S1 ISON fue descubierto el 21 de septiembre de 2012 por VitaliNevski de Bielorrusia y ArtyomNovichonok de Rusia, empleando un telescopio de 40 cm de diámetro. Investigaciones posteriores hallaron que el diámetro del cometa es de 5 km, es decir, un gran cometa, lo cual viene bien a los catastrofistas, ya que estas podrían ser las consecuencias de impactar un cometa contra la Tierra:

-Diámetro del cometa: 80 m. Destrucción de una ciudad.
-Diámetro del cometa: 350 m. Destrucción de grandes regiones.
-Diámetro del cometa: 700 m. Destrucción de un país.
-Diámetro del cometa: 1.700 m. Destrucción de un continente.
-Diámetro del cometa: 3 km. en adelante. Destrucción a nivel planetario.

Un asteroide de 6 km de diámetro, hace 65 millones de años, exterminó casi toda la vida en la Tierra, acabando con los dinosaurios. Con estos datos, los visionarios del fin del mundo se frotan las manos.

Tan brillante como la Luna

Las últimas investigaciones sobre el cometa C/2012 S1 ISON hacen pensar, en principio, que brillará tanto como la Luna llena en el mejor de los casos para finales de año, y tal vez se haga visible en pleno día. Muchos piensan ya en una visión apocalíptica. Una gran luz cegadora y después el impacto final.

La realidad es otra; el cometa proviene de una hipotética esfera que rodea al Sistema Solar a una distancia de unos 2 años luz (1 año luz equivale a 9,6 billones de km). Esta esfera, denominada Nube de Oort, son los restos o escombros de la formación del Sistema Solar. Allí se amontonan miles de millones de rocas que en ocasiones, por un proceso que desconocemos (tal vez por el paso de una estrella cerca que haga vibrar la nube con su gravedad) caen hacia el centro del Sistema Solar, ahora es el caso del cometa C/2012 S1 ISON que se dirige hacia el Sol.

Es la primera vez que este cometa se aproxima a nuestra estrella, por lo que no ha sufrido ningún desgaste antes, los hielos que lo rodean están intactos desde la formación del Sistema Solar, por lo que será un importante momento para el estudio de dicho cometa y extraer datos y conocimientos del comienzo del sistema planetario. Sus hielos, al estar intactos, se sublimarán por primera vez cuando se aproxime al Sol, lo que puede crear un estallido de gases y puede hacerse tan brillante como la Luna, pero este dato nunca lo sabremos hasta que esté en las proximidades de la Tierra. Los cometas son impredecibles, depende de la actividad que se genere en ellos y eso no lo puede saber nadie.

En el mes de abril, nos llevamos una desilusión enorme. Estaba previsto que el cometa Panstarrs, también denominado C/2011 L4, que provenía de la Nube de Oort y en su primer paseo alrededor del Sol, brillara algo menos que el planeta Venus, que es el tercer objeto más brillante del cielo tras el Sol y la Luna, pero apenas fue visible a simple vista. Esto le ocurre a la inmensa mayoría de los cometas que en un principio parecen prometer en brillo y tamaño aparente.

El cometa C/2012 S1 ISON pasará el 28 de noviembre a 1.100.000.000 km del Sol a una velocidad de 425.000 km/h. El 1 de octubre pasará a 10.800.000 km de Marte y el 26 de diciembre pasará a 62.000.000 de km de la Tierra, Marte se encuentra entre 59 y 102 millones de km de la Tierra. Pasará tan lejos de la Tierra, que hasta el día 14 ó 15 de enero de 2014, la Tierra no interceptará su órbita y posiblemente chocará con los restos que ha ido dejando por el espacio y provocará una nueva lluvia de meteoros (estrellas fugaces) de las más de 150 que hay contabilizadas al cabo de un año.

La clave de que el cometa se haga visible como un objeto enormemente brillante depende de si sobrevive al paso del perihelio, es decir, si no se fragmenta o deshace cuando alcance el punto más cercano al Sol. Tras este paso y tras iniciar su andadura hacia el interior del Sistema Solar nuevamente, comenzará a aproximarse a la Tierra, seguramente con otro tamaño y un brillo desconocido por todos. Es en su máximo acercamiento al Sol cuando se produce el estallido de actividad en la superficie del cometa, que tendrá que resistir para ser un espectáculo a simple vista para el mes de diciembre, si se conserva intacto, he ahí la cuestión, y entonces podrá ser más brillante que la Luna llena y será visible desde el hemisferio norte y sur. En el punto de máximo acercamiento al Sol, la temperatura reinante es de 2.700 grados por lo que el cometa se podría desintegrar o también por motivos de su aproximación al Sol, cuya fuerza de gravedad lo puede destruir. Así pues, el cometa se puede desintegrar, aparecer por detrás del Sol dividido y fragmentado o entero si ha resistido al calor y la gravedad del Sol.

Así que no habrá un fin del mundo, sino un bello espectáculo celeste visible a simple vista, con la posibilidad de que se pudiera ver incluso de día, si todo marcha bien. No será el fin de la Tierra, ni habrá grandes terremotos, ya que el cometa es minúsculo al lado de nuestro planeta y además pasa muy lejos, por lo que su fuerza de gravedad no influye para nada sobre nuestro planeta, ni tan siquiera si pasara muy cerca de la Tierra tendría efectos.

El cometa Halley y el pánico colectivo

En 1910, pasó el famoso cometa Halley, un gran cometa de 15x8x8 km, pero sus dimensiones no fue lo que asustó a gente, sino los catastrofistas. El cometa Halley es un viejo cometa conocido desde la antigüedad y que pasa por las proximidades de la Tierra cada 76 años, procedente del cinturón de Kuiper, un lugar más allá de Plutón, que contiene millones de cuerpos cometarios.

En la primavera de 1910, entre el 18 y el 19 de mayo, la humanidad estaba paralizada pues la Tierra estaba atravesando la cola del cometa Halley. Antes, había aparecido en la prensa de todo el mundo artículos sobre el cometa en el peor de los sentidos posibles. Se escribía que el cometa en su cola llevaba gases muy venenosos, entre ellos el mortal cianógeno, del grupo del cianuro, que brilla en los cometas de color verde cuando incide la luz del Sol sobre este gas.

Algunos se preguntaron, en caso de histeria colectiva y de tal desastre en el que la humanidad perecerá envenenada, ¿cuál sería el mejor negocio? Piense, piense… pues vender máscaras anticometa, que en realidad no sería otra cosa que máscaras antigas, contra el cianógeno. Muchas personas se suicidaron ante el inminente envenenamiento colectivo, pero otras personas se enriquecieron vendiendo las máscaras antigas. Los catastrofistas consiguieron su objetivo, pero el final no fue lo que predijeron; el fin del mundo. La Tierra atravesó la cola del cometa y los gases como ya se sabía en la comunidad científica y publicado, se extinguieron en la atmósfera sin más consecuencia. El cometa se alejaba, y la gente lo festejaba mientras se hacía más pequeño, en plazas, calles y bares. Hay que tener en cuenta que el cometa debió de impresionar a profesionales y profanos, ya que por aquel entonces las ciudades carecían de contaminación lumínica y el cielo se mostraba excesivamente negro. Incluso desde la V avenida de Nueva York, dicen los testigos haber estado aterrorizados por la visión del cometa, que ocupaba una gran extensión del cielo brillando como ningún astro.

El cometa Halley traía cola desde antiguo y es que, según una biografía póstuma, de la que no sabemos cuánta credibilidad hay que darle, el papa Calixto III, primer papa español, excomulgó a este cometa en 1456. Concibió que el cometa de cola amarilla se presentó en el cielo por la ira de Dios, el papa pensó que el cometa era el culpable del sitio de la ciudad de Constantinopla por los otomanos.

Leyendas

Algunas culturas asociaban la forma del cometa a una gran espada y pensaban en la ira de los dioses y traería castigos y guerras.

En la leyenda de Yakutia en  Mongolia, a los cometas se les denominaba “la hija del diablo” y presagiaba grandes tormentas y nevadas.

Los romanos pensaron que un cometa de fuego marcó la muerte de Julio César.

En Babilonia lo relacionaban con inundaciones y fuego.

Los cometas han sido admirados y temidos. Dicen que los cometas traen malos augurios y que están relacionados con guerras, pero cuándo no hay una guerra en la Tierra. Además se conocen más de mil cometas y la cifra aumenta todos los años. Cada año podemos ver varios, aunque no a simple vista, sino con telescopios. Todo cometa debe coincidir con alguna guerra o catástrofe natural, siempre las hubo.

Ya no debemos tener miedo a los cometas que pasan cerca de la Tierra,veamos tranquilos el paso del cometa ISON.

Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata y presidente de la Asociación Astronómica de España

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/02/ciencia/1367509062.html

 

La odisea del espacio

Vista panorámica del monumento de Stonehenge, en Reino Unido. | Efe
Vista panorámica del monumento de Stonehenge, en Reino Unido. | Efe

Ángel Díaz | Madrid

Actualizado viernes 03/05/2013 04:19 horas

Los eclipses solares, en los que el disco lunar cubre al Sol en pleno día y provoca el desconcierto de los animales -así como el pánico de algunos humanos-, se deben a una asombrosa casualidad planetaria. La Luna está 400 veces más cerca de nosotros que el Sol, y también es 400 veces más pequeña. Por ello, cuando la Tierra, la Luna y el Sol se encuentran alineados, es posible contemplar cómo el Sol desaparece por completo ante el paso del satélite. Al menos así ocurre en la llamada franja de totalidad del eclipse. En otras zonas, sin embargo, la Luna tan solo morderá al astro rey sin terminar de ocultarlo por completo, lo que se conoce como un eclipse parcial.

Para el poeta griego Arquíloco de Paros, testigo de la ocultación del Sol del año 648 a. de C., esta fue la expresión más evidente de que el Cosmos no se rige por reglas, y de que cualquier cosa, por absurda que parezca, puede ocurrir en cualquier instante. «Nada puede ser ya sorprendente, o imposible, o milagroso, ahora que Zeus, Padre de los Olímpicos, ha hecho noche del mediodía, escondiendo la brillante luz del Sol, y el miedo ha descendido sobre la humanidad. Después de esto, los hombres pueden creer cualquier cosa, esperar cualquier cosa. No se sorprenda nadie en el futuro si las bestias de tierra se cambian de lugar con los delfines, y marchan a vivir en sus salados pastos, y acaban por gustar más de sus profundas olas que de la tierra, mientras los delfines prefieren las montañas».

Hoy sabemos que, muy al contrario de lo que intuyó Arquíloco, los eclipses son precisamente una de las manifestaciones más claras de queel mundo de los astros es fiable y puntual como un reloj suizo. Pero no es necesario salir de esa época que seguimos llamando Antigua Grecia para encontrarnos con al menos dos pensadores que no solo habían entendido la regularidad que subyace tras estos fenómenos, sino que incluso se aprovecharon de ellos para solucionar problemas concretos sobre el Universo (que, para ellos, no excedía el Sistema Solar).

Aunque no fue su único mérito, solo por sus estudios de los eclipses los sabios Aristarco de Samos e Hiparco de Nicea ya merecen un lugar entre los grandes pensadores de la Historia. Ambos emplearon distintas clases de eclipses (Aristarco, lunar; Hiparco, total y parcial) para realizar mediciones precisas y calcular geométricamente la distancia que separa la Luna de nuestro planeta. De algún modo, estos fueron los primeros pasos que dio la humanidad hacia la conquista del espacio.

Supersticiones y rituales

Aproximadamente una vez cada 1,6 años se produce un eclipse solar en algún lugar del planeta, siempre durante la fase de Luna nueva. Una tercera variable de eclipse solar es el anular, que se produce cuando la Luna está en su punto de máxima lejanía (apogeo) con la Tierra, por lo que su disco aparece un poco más pequeño y permite que una pequeña franja exterior del Sol la rodee como un anillo. Cada año se producen como mínimo dos eclipses solares y, como máximo, cinco.

A pesar de que estos acontecimientos se pueden predecir con facilidad desde hace milenios, aún hay millones de personas en la Tierra que se asustan cuando ven que el día se oscurece de repente, y muchos rezan o celebran rituales para evitar los malos augurios. Un eclipse de Sol puede oscurecer el cielo lo suficiente como para que otras estrellas sean visibles en el firmamento, pero el ambiente no llega a ser tan negro como la noche. Más bien el cielo se pinta de un azul oscuro inquietante y extraño, al que Homero se refirió como «una niebla maligna que todo lo cubre».

Primera fase de un eclipse solar anular. | Reuters
Primera fase de un eclipse solar anular. | Reuters

No es de extrañar que el hombre primitivo sintiera terror, y tampoco que las primeras civilizaciones buscaran una interpretación cercana y comprensible de estos inquietantes eventos. En general, es posible diferenciar entre cuatro tipos de explicaciones míticas que se dieron a estos fenómenos en la Antigüedad: un ser celestial y monstruoso devora al Sol; la Luna y el Sol, como viejos amantes que son, se enzarzan en una pelea; ambos astros se ocultan para hacer el amor; el Sol está enfadado o enfermo y se desvanece.

Algo menos impactante, aunque no menos espectacular, resulta un eclipse lunar. Pasar de la noche alumbrada por la Luna a la oscuridad total es menos dramático que ver cómo el día se apaga en unos instantes. Aun así, contemplar a la sombra terrestre engullendo a nuestro satélite sigue siendo una visión que no se olvida fácilmente, y que ha inspirado terror a sociedades como los masai, que arrojaban arena al aire para evitar los malos augurios, o los habitantes de Kamchatka, que oraban y encendían hogueras con idéntico propósito.

Los indios de Norteamérica, al igual que los hindúes, golpeaban cazos y pucheros, mientras que los antiguos babilonios, quienes podían prever algunos de estos eclipses, montaban altares para que los sacerdotes rogaran a la Luna que librara a su ciudad de catástrofes.

El eclipse de Luna más terrorífico del que se tiene noticia ocurrió en 1974 en Phnom Penh, Camboya. Creyendo que la Luna estaba siendo devorada por un mono, un grupo de soldados comenzó a disparar sus armas y mató a 16 personas.

El mito del dragón maligno

Un eclipse lunar se produce solo con Luna llena y un máximo de tres veces al año. Puede ser total, parcial o penumbral. Esta última variante provoca un leve oscurecimiento del satélite sin llegar a ocultarlo, ya que este no pasa por la sombra principal que arroja la Tierra sino por la penumbra que se halla a su alrededor, la cual no bloquea toda la luz solar.

Al contrario que los eclipses solares, que sólo son visibles en una franja de 269 kilómetros como máximo, los eclipses de Luna se ven desde todo un hemisferio, y pueden durar más de tres horas y media, es decir, más del doble que los de Sol.

No cabe ninguna duda de que el Sol y la Luna se han ocultado el uno al otro con escrupulosa regularidad desde que el hombre es hombre, aunque el primer registro histórico de un eclipse lo encontramos en la antigua China. Exactamente, y según nuestro actual calendario, el 22 de octubre de 2134 a. de C. Los astrónomos tenían el cometido de predecir la fecha de los eclipses solares, ya que para entonces debían estar listos todos los preparativos necesarios para escapar de sus supuestos influjos maléficos.

El disco solar cibierto por la Luna en un eclipse solar anular. | Reuters
El disco solar cibierto por la Luna en un eclipse solar anular. | Reuters

Por lo tanto, en aquella época debían conocer ya en China algún tipo de ciclo astral que permitiera predecir estos acontecimientos, aunque ignoraban que era la Luna la que tapaba al Sol y, sin duda, se cometían muchos errores. En concreto, se creía que el astro rey era devorado por un dragón maligno, y que solo el sonido de los tambores de guerra y las lanzas que se disparaban contra la bestia lograban persuadirla de su siniestro propósito.

Según cuenta la leyenda, los astrónomos reales, Hu y Hi, eran dados en demasía a las celebraciones etílicas, por lo que el día del gran acontecimiento los sorprendió con una colosal borrachera encima y se olvidaron de avisar al emperador del combate celestial que se avecinaba. Cuando el gran dragón comenzó a engullir al Sol, no había arqueros disparando sus flechas ni tamborileros que hicieran resonar sus instrumentos, así que el animal pudo completar el festín a sus anchas para desconcierto y desesperación de todos.

Quizá el emperador y sus súbditos aprendieron aquel día una valiosa lección, en vista de que el Sol volvió a brillar con normalidad pese a la ausencia de hostilidades contra el temible e insaciable dragón. Sin embargo, el emperador, cuya fortuna se asociaba a la capacidad de predecir y enfrentarse a estos eventos, apenas lograría reponerse de los momentos de terror que había pasado, y Hu y Hi pagaron con sus cabezas el despiste.

Astronomía con monolitos

Posiblemente, el primer sistema del que se tiene constancia para predecir estos acontecimientos sea la célebre construcción monolítica de Stonehenge, en el condado de Wiltshire, Inglaterra. Este monumento consta de cuatro círculos concéntricos de piedras y fue levantado en la Edad de Bronce, hacia el 2500 a. de C. En 1963, el científico estadounidense Gerald Hawkins publicó un estudio en la revista ‘Nature’ en el que demostraba que la gran cantidad de sucesos astronómicos de los que daban cuenta los monolitos no podían ser fruto del azar. Hawkins descubrió que las 56 cavidades que contiene la construcción, llamadas fosas de Aubrey, podrían servir para predecir eclipses.

Pocos años después, el astrofísico británico Fred Hoyle estudió el monumento y se mostró de acuerdo con su colega norteamericano en que se trataba de un centro astronómico, capaz de predecir la fecha exacta de los eclipses de Sol y de Luna, así como las órbitas de estos astros. En realidad, el método de Hoyle, aunque también se basa en las fosas de Aubrey, es distinto al de Hawkins, y mucho más preciso.

Fase final fe un eclipse solar anular. | Reuters
Fase final fe un eclipse solar anular. | Reuters

De acuerdo con Hoyle, sólo los primeros constructores del monumento tenían conocimientos astronómicos, mientras que sus sucesores se limitaron a levantar monolitos sin ningún otro sentido que el ritual o religioso. Si esta tesis es cierta, los habitantes prehistóricos de aquella región debieron sufrir una suerte de edad oscura, en la que todos sus conocimientos y observaciones del cielo se fueron perdiendo sin dejar rastro, como más tarde ocurriría con los códices de la biblioteca de Alejandría.

También la física y astrónoma estadounidense Sharon Challener, tras pasar más de 20 años estudiando Stonehenge, encontró un sistema que utiliza los megalitos centrales, los más antiguos y voluminosos, para calcular cuándo habrá un eclipse lunar.

El descubrimiento del helio

Pero una cosa es aprender a medir los ciclos y prever los movimientos de los astros y otra muy distinta es saber qué está ocurriendo realmente en el firmamento, al margen de monos, dragones y otras deidades de la Antigüedad. No fue hasta el siglo XVIII cuando los eclipses comenzaron a verse como una oportunidad para realizar observaciones científicas y se recuperó la tradición, iniciada por Aristarco e Hiparco, de planear expediciones para observar estos fenómenos.

Uno de los más productivos fue el eclipse solar del 18 de agosto de 1868, en el que dos investigadores, el francés Jules Janssen y el inglés sir Norman Lockyer descubrieron de forma independiente el helio, un elemento hasta entonces desconocido y que resultaría ser el segundo más abundante del universo, tras el hidrógeno. Janssen viajó hasta Guntur, India, para ver el eclipse en su totalidad, y más tarde sería el responsable de bautizar al nuevo elemento junto al químico británico Edward Frankland. El nombre se escogió en conmemoración del dios helénico del Sol -Helios- y creyendo erróneamente que se trataba de un metal (la denominación original del elemento es Helium, ya que el sufijo -ium identifica a los metales).

Norman Lockyer. | EM
Norman Lockyer. | EM

En el mismo eclipse, Janssen comprobó que las prominencias rojizas que escupe nuestra estrella son de naturaleza gaseosa ydesarrolló un nuevo método para observarlas. Hasta entonces sólo podían verse si un eclipse total oscurecía el resto del Sol, dejando así al descubierto las emanaciones de su corona (o parte externa de su atmósfera).

Cuando Janssen se dio cuenta de que estas llamaradas seguían produciéndose durante los días siguientes al eclipse, quedó demostrado que provienen de nuestra estrella, y no de la Luna, como se había creído hasta entonces. Precisamente, fue al analizar estas misteriosas prominencias con un espectroscopio cuando tanto él como Lockyer se dieron cuenta de que algo no cuadraba, y descubrieron la presencia del nuevo elemento. Unas décadas después, en 1895, se demostró que también hay helio en la Tierra.

De ‘Nature’ a ‘Los Simpsons’

Junto a la paternidad de este hallazgo, Janssen y Lockyer comparten dos envidiables privilegios planetarios: ambos tienen un cráter en la Luna y otro en Marte. Lockyer, uno de los astrónomos más importantes de su tiempo, también es recordado por un observatorio que lleva su nombre en Devon, Inglaterra. Su prestigio no solo se debe al helio: fue el fundador de la revista ‘Nature’, que aún lidera el mercado de las publicaciones científicas, y el primer investigador en sugerir que Stonehenge podría ser un observatorio astronómico; una tesis que, como hemos visto, daría pie a numerosos estudios.

Pierre Jules Janssen. | EM
Pierre Jules Janssen. | EM

Pero solo Janssen ostenta uno de los más extravagantes honores a los que puede aspirar un científico: ser objeto de una oscura referencia para iniciados en un episodio de ‘The Simpsons’. Bart hace un globo aerostático con la cara del director de su escuela, Skinner. Al verlo, este exclama: «Maldigo al hombre que inventó [sic] el helio, maldigo a Pierre Jules César Janssen».

Podemos sentirnos afortunados de vivir en el único planeta conocido donde es posible contemplar un eclipse total. El Sistema Solar tiene unas 150 lunas conocidas, y ninguna produce los asombrosos efectos que podemos ver en nuestro planeta. De hecho, ni siquiera en la Tierra ha ocurrido siempre así, ni ocurrirá hasta el fin de los tiempos.

Los eclipses y la vida inteligente

Los eclipses totales de Sol se llevan produciendo sobre nuestro cielo 150 millones de años, y solo lo seguirán haciendo durante otros 150 millones de años. Como la Luna se va alejando progresivamente de nuestro planeta, no siempre ha estado ni estará a la distancia exacta para que se dé este singular espectáculo. Esto significa que los continentes ya estaban empezando a formarse y ya existían numerosas formas de vida complejas, como las aves y los primeros mamíferos, la primera vez que se produjo un eclipse como los que hoy vemos.

Significa, asimismo, que la vida inteligente ha coincidido siempre, al menos hasta donde nosotros sabemos, con la presencia de eclipses solares. Guillermo González, polémico investigador doctorado en la Universidad de Washington en Seattle, opina que no puede ser una coincidencia. El hecho de que la Luna se encuentre precisamente a esta distancia evita que la Tierra oscile demasiado sobre su propio eje, como ocurre con otros planetas que no poseen un satélite grande y cercano.

Si nada sujetara el tambaleo de nuestro planeta, sufriríamos bruscos cambios en el clima similares a los que ocurren en Marte, los cuales hubieran entorpecido -si no anulado- la posibilidad de que se desarrollaran seres inteligentes. Por ello, según González, no sólo no es coincidencia que la inteligencia se haya desarrollado en nuestro mundo tras la aparición de los eclipses totales, sino que la búsqueda de civilizaciones extraterrestres debería centrarse en planetas donde también se produzcan estos eventos.

Sólo en ellos podremos encontrar la estabilidad climática propicia para la aparición de especies similares a la nuestra. La tesis es arriesgada, sobre todo si se lleva hasta sus últimas consecuencias, pero ilustra a la perfección hasta qué punto la Tierra forma una unidad indisoluble con los astros que la rodean, muy especialmente la Luna y el Sol.

El último candidato a «gemelo» de la Tierra

Hallan un prometedor mundo a 1.200 años luz situado a la distancia adecuada de su estrella para albergar vida.

 

http://www.abc.es/ciencia/20130426/abci-ultimo-candidato-gemelo-tierra-201304251752.html

 

 

 

 

LINK DEL VIDEO:    http://www.abc.es/videos-ciencia/20130422/buscando-gemelo-tierra-2318912272001.html

Pulse para ver el video
NASA
Kepler 62f

Un amplio equipo internacional de astrónomos anunció hace unos días el hallazgo de un sistema planetario compuesto por cinco mundos que orbitan alrededor de una estrella parecida al Sol, Kepler-62, a 1.200 años luz de la Tierra. Dos de esos planetas están situados en la zona de habitabilidad del astro, a la distancia adecuada para albergar agua líquida en su superficie. Uno de ellos, Kepler-62f, se considera el exoplaneta más parecido a la Tierra de los que se han encontrado. En el vídeo sobre estas líneas te explicamos cómo son estos mundos, qué los hace tan especiales y cuánto falta para hallar, por fin, al «gemelo» de la Tierra.

SE LANZARÁ EN 2015

http://www.europapress.es/ciencia/noticia-goes-futuro-prediccion-meteorologica-satelite-20130501170711.html

MADRID, 1 May. (EUROPA PRESS) -

El futuro satélite GOES-R, que la agencia meteorológica de Estados Unidos (NOAA) lanzará al espacio en 2015, proporcionará una vigilancia meteorológica continua, tal y como ha explicado la NASA en un vídeo.

Se añade y renovará las capacidades de los otros satélites GOES operativos. El satélite GOES-R añadirá nuevas características cruciales para superar la tecnología de predicción, que aumentarán el tiempo de aviso con los tornados y detectará las tromentas eléctricas como nunca antes, asi como la posibe incidencia del humo volcánico en la predicción meteorológica.

A 36.000 kilómetros de altura, el satélite ofrecerá una resolución cuatro veces mejor y seria cinco veces más rápido en sus análisis. También estará atento a las tormentas geomagnéticas procedentes del sol y a la propia actividad de nuestra estrella.

Una región anárquica de formación estelar

2 de mayo de 2013

 

http://www.eso.org/public/chile/news/eso1320/

 

 

El Telescopio Danés de 1,54 metros ubicado en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile, ha captado una sorprendente imagen de NGC 6559, un objeto que muestra la anarquía reinante en el interior de una nube interestelar cuando se forman estrellas.

NGC 6559 es una nube de gas y polvo situada a una distancia de unos 5.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario (El Arquero). La brillante región es un objeto relativamente pequeño, de tan solo unos pocos años luz de tamaño, en contraste con su famoso vecino, la Nebulosa de La Laguna (Messier 8, eso0936), que abarca cien años luz. Pese a que suele pasar desapercibida en favor de su distinguida compañera, en esta imagen NGC 6559 tiene el papel protagonista.

El gas que hay en las nubes de NGC 6559, principalmente hidrógeno, es la materia prima a partir de la cual se forman las estrellas. Cuando una región del interior de la nebulosa acumula material suficiente, empieza a colapsar bajo su propia gravedad. El centro de la nube crece, haciéndose más denso y más caliente, hasta que se inician las fusiones termonucleares y nace una estrella. Los átomos de hidrógeno se combinan para formar átomos de helio, liberando energía, lo que hace que la estrella brille.

Estas jóvenes y calientes estrellas brillantes nacidas de la nube vigorizan el hidrógeno aún presente en el entorno de la nebulosa[1]. Entonces, el gas reemite esta energía, produciendo la brillante nube roja en forma de hilo que puede verse cerca del centro de la imagen. Este objeto se conoce como una nebulosa de emisión.

Pero NGC 6559 no está solo compuesta de gas de hidrógeno. También contiene partículas sólidas de polvo, hechas de elementos más pesados, como carbono, hierro o silicio. El parche azulado cercano a la nebulosa de emisión roja muestra cómo la luz de las estrellas recién formadas se dispersa – es decir, cómo se refleja en diferentes direcciones — por las partículas microscópicas que hay en la nebulosa. Conocida por los astrónomos como nebulosa de reflexión, este tipo de objeto se ve normalmente azul porque la dispersión es más eficiente en esas longitudes de onda de la luz, más cortas [2].

En regiones donde el polvo es muy denso, este bloquea por completo la luz que tiene detrás; es el caso de los oscuros parches aislados y los sinuosos rastros que pueden verse en el extremo superior, a la izquierda y a la derecha de la imagen. Para poder mirar a través de las nubes y ver qué hay tras ellas, los astrónomos necesitarían observar la nebulosa utilizando longitudes de onda más largas que no fueran absorbidas.

La Vía Láctea llena el fondo de la imagen con incontables estrellas amarillentas, más viejas. Algunas de ellas aparecen más débiles y rojas debido al polvo de NGC 6559.

Esta llamativa imagen de estrellas formándose fue captada por la cámara y espectrógrafo danés para captar objetos débiles DFOSC (Danish Faint Object Spectrograph and Camera) instalada en el Telescopio Danés de 1,54 metros en La Silla, Chile. Este telescopio nacional ha estado en uso en La Silla desde 1979 y, recientemente, fue reformado para convertirse en un telescopio de última tecnología controlado remotamente.

Notas

[1] Normalmente, estas estrellas jóvenes son de tipo espectral O y B, con temperaturas entre 10.000 y 60.000 K, e irradian grandes cantidades de luz ultravioleta de altas energías que ionizan los átomos de hidrógeno.

[2] La dispersion de Rayleigh, llamada así en honor al físico británico Lord Rayleigh, tiene lugar cuando la luz se dispersa por partículas de material que son mucho más pequeñas que la longitud de onda de la luz. Es mucho más efectivo para longitudes de onda cortas de la luz, es decir, longitudes de onda que correspondan al final del azul en el espectro visible, de manera que el resultado es una luz azul difusa. Es el mismo mecanismo que explica el color azul que tiene durante el día un cielo despejado.

Información adicional

ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1320.

Einstein tenía razón — por ahora

Un púlsar que rompe todos los récords, nuevo campo de pruebas para la relatividad general

25 de abril de 2013

 

http://www.eso.org/public/chile/news/eso1319/

 

Los astrónomos han utilizado el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO, junto con otros radiotelescopios de todo el mundo, para encontrar y estudiar una estrambótica pareja de estrellas formada por la estrella de neutrones más masiva encontrada hasta el momento, orbitada por una estrella enana blanca. Esta nueva y extraña binaria nos permite poner a prueba la teoría de la gravedad de Einstein — la relatividad general — de una forma imposible hasta el momento. Hasta ahora, las nuevas observaciones encajan exactamente con las predicciones de la relatividad general y son inconsistentes con algunas teorías alternativas. Los resultados aparecerán en la revista Science del 26 de abril del 2013.

Un equipo internacional ha descubierto un exótico objeto doble formado por una pequeña, pero inusualmente pesada, estrella de neutrones que gira 25 veces por segundo sobre sí misma, orbitada por una estrella enana blanca que tarda dos horas y media en hacer una órbita completa. La estrella de neutrones es un púlsar que emite ondas de radio que pueden ser captadas desde la Tierra por los radiotelescopios. Al margen del interés que esta pareja genera por sí misma, se trata además de un laboratorio único para poner a prueba los límites de las teorías físicas.

Este pulsar se llama PSR J0348+0432 y se trata de los restos de una explosión de supernova. Es dos veces más pesada que el Sol, pero tiene solo 20 kilómetros de tamaño. La gravedad en su superficie es más de 300.000 millones de veces más fuerte que la de la Tierra y, en su centro, cada volumen equivalente a un cuadrado de azucar pesa más de mil millones de toneladas concentradas. Su compañera, la estrella enana blanca, solo es un poco menos exótica: es el brillante resto de una estrella mucho más ligera que ha perdido su atmósfera y se está enfriando lentamente.

Estaba observando el sistema con el Very Large Telescope de ESO, buscando cambios en la luz emitida por la enana blanca causados por su movimiento alrededor del púlsar”, afirma John Antoniadis, un estudiante de doctorado del Instituto Max Planck de  radioastronomía (MPIfR) en Bonn, y autor principal del artículo. “Un rápido análisis inmediato me hizo ver que el púlsar era muy pesado. Es el doble de la masa del Sol, lo que la convierte en la estrella de neutrones más masiva conocida hasta el momento y, al mismo tiempo, en un excelente laboratorio de física fundamental”.

La teoría de la relatividad general de Einstein, que explica la gravedad como una consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo creada por la presencia de masa y energía, ha superado todas las pruebas desde que fue publicada por primera vez hace casi cien años. Pero no puede ser la explicación definitiva y en última instancia acabará siendo sustituida [1].

Los físicos han concebido otras teorías de la gravedad que hacen predicciones diferentes a las que plantea la relatividad general. Para algunas de estas alternativas, esas diferencias solo se mostrarían en campos gravitatorios extremadamente fuertes que no pueden encontrarse en el Sistema Solar. En términos de gravedad, PSR J0348+0432 es un objeto verdaderamente extremo, incluso comparado con los otros púlsares que han sido utilizados en pruebas de alta precisión de la relatividad general de Einstein [2]. En este tipo de campos gravitatorios tan fuertes, pequeños aumentos en la masa pueden desencadenar grandes cambios en el espacio-tiempo que rodea a estos objetos. Hasta ahora, los astrónomos no tenían ni idea de qué podría pasar en presencia de estrellas de neutrones tan masivas como PSR J0348+0432, por lo que se trata de una oportunidad única para llevar a cabo pruebas en campos inexplorados.

El equipo combinó observaciones de la estrella enana blanca llevadas a cabo con el Very Large Telescope con medidas muy precisas del púlsar obtenidas con radiotelescopios [3]. Una pareja tan cercana entre sí emite ondas gravitacionales y pierde energía. Esto hace que el periodo orbital cambie ligeramente y las predicciones de este cambio hechas por la relatividad general y otras teorías competidoras son diferentes.

Nuestras observaciones en radio eran tan precisas que ya hemos podido medir un cambio en el periodo orbital de 8 millonésimas de segundo por año, exactamente lo que predice la teoría de Einstein”, afirma Paulo Freire, otro miembro del equipo.

Esto es solo el principio de un estudio detallado de estos objetos únicos y los astrónomos los utilizarán para poner a  prueba la teoría de la relatividad general en busca de una mayor precisión a medida que pase el tiempo.

Notas

[1] La relatividad general no es consistente con la otra gran teoría de la física del siglo veinte, la mecánica cuántica. También predice singularidades bajo ciertas circunstancias, en las que algunas cantidades tienen a infinito, como el centro de un agujero negro.

[2] El primer púlsar binario, PSR B1913+16, fue descubierto por Joseph Hooton Taylor, Jr. y Russell Hulse, por lo que ganaron el Premio Nobel de Física de 1993. Midieron con precisión los cambios en las propiedades de este objeto tan destacado y demostraron que eran consistentes con las pérdidas de energía de radiación gravitatoria predichas por la relatividad general.

[3] Este trabajo utiliza datos de los radiotelescopios Effelsberg, Arecibo y Green Bank, así como de los telescopios ópticos Very Large Telescope de ESO y William Herschel Telescope.

Información adicional

Este trabajo fue presentado en el artículo “A Massive Pulsar in a Compact Relativistic Orbit”, por John Antoniadis et al., que aparece en la revista Science del 26 de abril de 2013.

El equipo está compuesto por Antoniadis (Instituto Max-Planck de Radioastronomía [MPIfR], Bonn, Alemania), Paulo C. C. Freire (MPIfR), Norbert Wex (MPIfR), Thomas M. Tauris (Instituto Argelander de Astronomía, Bonn, Alemania; MPIfR), Ryan S. Lynch (Universidad McGill, Montreal, Canadá), Marten H. van Kerkwijk (Universidad de Toronto, Canadá), Michael Kramer (MPIfR; Centro de Astrofísica Jodrell Bank, Universidad de Manchester, Reino Unido), Cees Bassa (Jodrell Bank), Vik S. Dhillon (Universidad de Sheffield, Reino Unido), Thomas Driebe (Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt, Bonn, Alemania), Jason W. T. Hessels (ASTRON, Instituto de Radioastronomía de los Países Bajos, Dwingeloo, Países Bajos; Universidad de Ámsterdam, Países Bajos), Victoria M. Kaspi (Universidad McGill), Vladislav I. Kondratiev (ASTRON; Instituto de Física Lebedev, Moscú, Russia), Norbert Langer (Instituto Argelander de Astronomía), Thomas R. Marsh (Universidad de Warwick, Reino Unido), Maura A. McLaughlin (Universidad West Virginia), Timothy T. Pennucci (Departamento de Astronomía, Universidad de Virginia) Scott M. Ransom (Onbservatorio Nacional de Radioastronomía, Charlottesville, EE.UU.), Ingrid H. Stairs (Universidad de British Columbia, Vancouver, Canadá), Joeri van Leeuwen (ASTRON; Universidad de Ámsterdam), Joris P. W. Verbiest (MPIfR), David G. Whelan (Departamento de Astronomía, Universidad de Virginia).

ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. Actualmente ESO está planificando el European Extremely Large Telescope, E-ELT, el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Esta es una traducción de la nota de prensa de ESO eso1319.


El monstruoso huracán de Saturno

Cuatro veces más veloz que los huracanes terrestres

 

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/30/ciencia/1367314291.html

Imagen del huracán de 2.000 kilómetros de diámetro en Saturno. | NASA 

Imagen del huracán de 2.000 kilómetros de diámetro en Saturno. | NASA

ELMUNDO.es | Madrid

Actualizado martes 30/04/2013 12:01 horas

Aunque no tiene un nombre femenino otorgado por los meteorólogos para facilitar su localización, como ocurre en la Tierra, el huracán que recientemente ha sacudido la superficie del planeta Saturno merece casi la misma atención: es 20 veces el tamaño del huracán medio en nuestro planeta.

La nave Cassini de la NASA, que orbita alrededor del sexto planeta del Sistema Solar para estudiar su actividad, ha conseguido observar la inmensa tormenta con una calidad sin precedentes, lo que ha permitido a los científicos una medición casi exacta. Únicamente el ojo del huracán alcanza los 2.000 kilómetros de ancho. Las nubes de sus extremos viajan a una velocidad de 150 metros por segundo, y el caos de vapor forma un espectacular vortex hexagonal.

Los investigadores llevaban años observando esta formación en el Polo Norte del planeta. La nave Cassini observó el vortex gracias a su espectrómetro de infrarrojos, pero para una mejor observación era necesario esperar a que la luz del Sol alcanzara la región. “Cuando miramos de nuevo hacia el vortex descubrimos que se asemejaba demasiado a un huracán de la Tierra”, afirma Andrew Ingersoll, del equipo de Cassini del Instituto Tecnológico de Pasadena. “Pero está en Saturno, a una escala mucho mayor que en la Tierra, y de algún modo se ‘alimenta’ de las pequeñas cantidades de vapor de agua del hidrógeno de la atmósfera del planeta“, añade.

Detalle del huracán. | NASA

Esta formación a partir de las partículas de hidrógeno del planeta es de una importancia mayúscula para el estudio de Saturno. A pesar de que no se forman por la presencia cercana de agua, sí lo hacen gracias al vapor de su superficie, lo que puede ayudar a los científicos acomprender cómo se forman y mantienen los huracanes en la Tierra.

Los huracanes en Saturno y en la Tierra tienen ciertas similitudes. El ojo de ambos carece de nubes, pero sí está rodeado por estas, formando una suerte de espiral a su alrededor. El huracán de Saturno, sin embargo, gira a una velocidad mucho mayor. Hasta 4 veces más rápido se desplaza el viento que desplaza la espiral alrededor de su ojo, en comparación con los huracanes en la Tierra.

La misión Cassini es un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Italiana y la ESA, o Agencia Espacial Europea. A pesar de que su lanzamiento se produjo en 1997, no fue hasta 2004 cuando la nave consiguió entrar en la órbita de Saturno. La sonda consiguió alcanzar la luna Titán, la mayor del planeta, en 2005, donde recogió información en su superficie para su estudio científico.

Gigante Nube de Gas en el Sistema NGC 6240

Científicos han utilizado el telescopio espacial Chandra para hacer un estudio detallado de una enorme nube de gas caliente que envuelve dos grandes galaxias en colisión. Esta inusual gran reserva de gas contiene tanta masa como 10 mil millones de soles, se extiende alrededor de 300.000 años luz e irradia a una temperatura de más de 7 millones de grados Kelvin.

Esta nube gigante de gas, que los científicos llaman “halo”, se encuentra en el sistema llamado NGC 6240. Los astrónomos saben desde hace tiempo que NGC 6240 es escenario de la fusión de dos grandes galaxias espirales similares en tamaño a nuestra propia Vía Láctea. Cada galaxia contiene un agujero negro supermasivo en su centro. Los agujeros negros actúan como una espiral hacia otra, y con el tiempo pueden combinarse para formar un agujero negro más grande.

Otra consecuencia de la colisión entre las galaxias es que el gas contenido en cada galaxia ha sido agitado violentamente. Esto provocó un ‘baby boom’ de nuevas estrellas que ha durado por lo menos 200 millones de años. Durante esta explosión de nacimiento estelar, algunas de las estrellas más masivas evolucionaron tan rápidamente que explotaron como supernovas antes de lo habitual.

Los científicos que participan en este estudio sostienen que esta oleada de explosiones de supernova dispersan cantidades relativamente altas de elementos importantes como el oxígeno, neón, magnesio y silicio en el gas caliente de las galaxias. Según los investigadores, los datos sugieren que este gas enriquecido se ha expandido lentamente y se mezcla con el gas más frío que ya estaba allí.

Durante el baby boom se produjeron estallidos cortos de formación de estrellas. Por ejemplo, el último estallido de formación estelar se prolongó cerca de cinco millones de años y se produjo hace 20 millones de años en el marco de tiempo de la Tierra. Sin embargo, los autores no creen que el gas caliente se produzca sólo por esta explosión corta.

¿Qué depara el futuro en las observaciones de NGC 62540? Probablemente las dos galaxias espirales formarán una joven galaxia elíptica en el transcurso de millones de años. No está claro, sin embargo, la cantidad de gas caliente puede ser retenido por esta galaxia recién formada, y no perdieron el espacio circundante. En cualquier caso, la colisión ofrece la oportunidad de presenciar una versión relativamente cerca de un evento que era común en el Universo temprano cuando las galaxias estaban mucho más juntas y se fusionaban con más frecuencia.

En esta nueva imagen compuesta de NGC 6240, los rayos X de Chandra revelan que la nube de gas caliente son de color púrpura. Estos datos han sido combinados con los datos ópticos del telescopio espacial Hubble, que muestra largas colas de marea de las galaxias en fusión, que se extiende a la derecha y abajo de la imagen.

Image Credit: NASA/Chandra

Foto: Gigante Nube de Gas en el Sistema NGC 6240</p>
<p>Científicos han utilizado el telescopio espacial Chandra para hacer un estudio detallado de una enorme nube de gas caliente que envuelve dos grandes galaxias en colisión. Esta inusual gran reserva de gas contiene tanta masa como 10 mil millones de soles, se extiende alrededor de 300.000 años luz e irradia a una temperatura de más de 7 millones de grados Kelvin.</p>
<p>Esta nube gigante de gas, que los científicos llaman "halo", se encuentra en el sistema llamado NGC 6240. Los astrónomos saben desde hace tiempo que NGC 6240 es escenario de la fusión de dos grandes galaxias espirales similares en tamaño a nuestra propia Vía Láctea. Cada galaxia contiene un agujero negro supermasivo en su centro. Los agujeros negros actúan como una espiral hacia otra, y con el tiempo pueden combinarse para formar un agujero negro más grande.</p>
<p>Otra consecuencia de la colisión entre las galaxias es que el gas contenido en cada galaxia ha sido agitado violentamente. Esto provocó un 'baby boom' de nuevas estrellas que ha durado por lo menos 200 millones de años. Durante esta explosión de nacimiento estelar, algunas de las estrellas más masivas evolucionaron tan rápidamente que explotaron como supernovas antes de lo habitual.</p>
<p>Los científicos que participan en este estudio sostienen que esta oleada de explosiones de supernova dispersan cantidades relativamente altas de elementos importantes como el oxígeno, neón, magnesio y silicio en el gas caliente de las galaxias. Según los investigadores, los datos sugieren que este gas enriquecido se ha expandido lentamente y se mezcla con el gas más frío que ya estaba allí.</p>
<p>Durante el baby boom se produjeron estallidos cortos de formación de estrellas. Por ejemplo, el último estallido de formación estelar se prolongó cerca de cinco millones de años y se produjo hace 20 millones de años en el marco de tiempo de la Tierra. Sin embargo, los autores no creen que el gas caliente se produzca sólo por esta explosión corta.</p>
<p>¿Qué depara el futuro en las observaciones de NGC 62540? Probablemente las dos galaxias espirales formarán una joven galaxia elíptica en el transcurso de millones de años. No está claro, sin embargo, la cantidad de gas caliente puede ser retenido por esta galaxia recién formada, y no perdieron el espacio circundante. En cualquier caso, la colisión ofrece la oportunidad de presenciar una versión relativamente cerca de un evento que era común en el Universo temprano cuando las galaxias estaban mucho más juntas y se fusionaban con más frecuencia.</p>
<p>En esta nueva imagen compuesta de NGC 6240, los rayos X de Chandra revelan que la nube de gas caliente son de color púrpura. Estos datos han sido combinados con los datos ópticos del telescopio espacial Hubble, que muestra largas colas de marea de las galaxias en fusión, que se extiende a la derecha y abajo de la imagen.</p>
<p>Image Credit: NASA/Chandra

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